viernes, 22 de enero de 2010

FORMAS CLÍNICAS DE LA ANSIEDAD

Históricamente se reconocían dos formas de ansiedades:


1) Actuales, es decir, ocasionadas por agentes recientes


2) Históricas, es decir, ocasionadas por causas remotas generalmente radicadas en la primera infancia.


El mejor ejemplo de ansiedad actual es el estrés postraumático, estado de ansiedad sostenida que sigue a un suceso traumático: haber presenciado un accidente de tránsito, haber sido víctima de un asalto, haber sobrevivido la devastación de un cataclismo. La persona que pasó por una experiencia traumática queda afectada de nerviosismo extremo, insomnio, malestar constante, miedo indefinido, actitud de alerta continua.


Las formas históricas de la ansiedad están relacionadas a las neurosis o trastornos de la personalidad que se formalizan durante la primera infancia. Para el psicoanálisis el 95 % de la población tiene una base histérica, o fóbica u obsesiva, que son las tres neurosis históricas descriptas por la clínica psiquiátrica y especialmente por el psicoanálisis. Los treatornos de la personalidad constituyen un grupo de enfermedades crónicas que afectan toda la vida del individuo al impregnar desde la estructura de su personalidad todo el conjunto de su forma de ser y estar en el mundo. A partir de estas configuraciones de la personalidad se pueden desarrollar, especialmente en la vida adulta y más especialmente después de haber alcanzado las "metas" fijadas como realización personal, distintas formas de ansiedad que como hemos visto tienen su núcleo en un conflicto inconsciente, desconocido para nosotros mismos, que genera los síntomas a través del sistema nervioso automático o autónomo: taquicardias desenfrenadas, opresión en el pecho, mareos, sensación de atragantamiento (bolo histérico), temblores, sacudones, hormigueos en la piel, sequedad de la boca, palpitaciones en las sientes, dolor de cabeza, sed de aire, sensación de ahogo, incontinencia urinaria y fecal, diarreas, náuseas, vómitos, malestar general, sensación de cansancio extremo, insomnio.


Este trastorno de ansiedad puede manifestarse durante un tiempo en forma continua alternándose los síntomas (a veces, inquietud extrema, después sensación de mareo, después falta de aire...) o bien en forma urgente, paroxística en la que una catarata de síntomas desagradables invade al enfermo o enferma, dejándolos prácticamente paralizados y agregándose dos síntomas más acuciantes:
1) Despersonalización (sensación de no ser uno mismo)
2) Desrealización (no reconocer el sitio donde está, que puede ser la propia casa y sin embargo parece extraña)
Este conjunto de la angustia paroxística es lo que denomianmos "ataques de pánico".


En una próxima entrega desarrollaremos la ANSIEDAD GENERALIZADA.


Recordar siempre que:


1) Todo esto tiene cura.
2) Es más alarma fantasma que real.
3) El tratamiento debe ser médico y psicológico, nunca de raíz mágica porque esto refuerza los síntomas y los acantona con el tiempo. Las flores de Bach están bien en la tumba de Bach, para el tratamiento de estas enfermedades lo importante es no perder tiempo en chucherías de charlatanes, "tratamientos" de la new age, recetas mágicas, imanes, pirámides, medicinas alternativas y demás compañías que sólo le harán perder tiempo, confianza y dinero.
4) No mezclar tratamientos médicos con sesiones religiosas, cada cosa en su sitio.
5) No suspender en forma brusca la medicación (psicofármacos) porque regresan los síntomas en forma acelerada.


Dr. Alejandro Bovino Maciel
UBA.




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